La anécdota de Bohr
Esta pequeña anécdota de Niels Bohr me la contó un profesor de Lógica hace poco menos de una semana, hoy me acabo de encontrar con la historia completa, y ampliamente la recomiendo, al final debemos entender que no importa que tan inteligentes seamos para encontrar una respuesta, sino la manera de encontrar la solución utilizando nuestra creatividad.
“Hace algún tiempo, recibà la llamada de un colega. Estaba a punto de poner un cero a un estudiante por la respuesta que habÃa dado en un problema de fÃsica, pese a que este afirmaba con rotundidad que su respuesta era absolutamente acertada. Profesores y estudiantes acordaron pedir arbitraje de alguien imparcial y fui elegido yo. Leà la pregunta del examen: ‘Demuestre como es posible determinar la altura de un edificio con la ayuda de un barómetro’.
“El estudiante habÃa respondido: ‘lleve el barómetro a la azotea del edificio y átele una cuerda muy larga. Descuélguelo hasta la base del edificio, marque y mida. La longitud de la cuerda es igual a la longitud del edificio’.
“Realmente, el estudiante habÃa planteado un serio problema con la resolución del ejercicio, porque habÃa respondido a la pregunta correcta y completamente. Por otro lado, si se le concedÃa la máxima puntuación, podrÃa alterar el promedio de su año de estudios, obtener una nota mas alta y asà certificar su alto nivel en fÃsica; pero la respuesta no confirmaba que el estudiante tuviera ese nivel. Sugerà que se le diera al alumno otra oportunidad. Le concedà seis minutos para que me respondiera la misma pregunta pero esta vez con la advertencia de que en la respuesta debÃa demostrar sus conocimientos de fÃsica.
“HabÃan pasado cinco minutos y el estudiante no habÃa escrito nada. Le pregunté si deseaba marcharse, pero me contestó que tenÃa muchas respuestas al problema. Su dificultad era elegir la mejor de todas. Me excusé por interrumpirle y le rogué que continuara. En el minuto que le quedaba escribió la siguiente respuesta: coja el barómetro y láncelo al suelo desde la azotea del edificio, calcule el tiempo de caÃda con un cronómetro. Después aplique la formula altura = 0,5 A por T2. Y asà obtenemos la altura del edificio. En este punto le pregunté a mi colega si el estudiante se podÃa retirar. Le dio la nota más alta.
“Tras abandonar el despacho, me reencontré con el estudiante y le pedà que me contara sus otras respuestas a la pregunta. Bueno, respondió, hay muchas maneras, por ejemplo, coges el barómetro en un dÃa soleado y mides la altura del barómetro y la longitud de su sombra. Si medimos a continuación la longitud de la sombra del edificio y aplicamos una simple proporción, obtendremos también la altura del edificio.
“Perfecto, le dije, ¿y de otra manera? SÃ, contesto, este es un procedimiento muy básico: para medir un edificio, pero también sirve. En este método, coges el barómetro y te sitúas en las escaleras del edificio en la planta baja. Según subes las escaleras, vas marcando la altura del barómetro y cuentas el numero de marcas hasta la azotea. Multiplicas al final la altura del barómetro por el numero de marcas que has hecho y ya tienes la altura.
“Este es un método muy directo. Por supuesto, si lo que quiere es un procedimiento más sofisticado, puede atar el barómetro a una cuerda y moverlo como si fuera un péndulo. Si calculamos que cuando el barómetro está a la altura de la azotea la gravedad es cero y si tenemos en cuenta la medida de la aceleración de la gravedad al descender el barómetro en trayectoria circular al pasar por la per-pendicular del edificio, de la diferencia de estos valores, y aplicando una sencilla fórmula trigonométrica, podrÃamos calcular, sin duda, la altura del edificio. En este mismo estilo de sistema, atas el barómetro a una cuerda y lo descuelgas desde la azotea a la calle. Usándolo como un péndulo puedes calcular la altura midiendo su periodo de precisión. En fin, concluyó, existen otras muchas maneras. Probablemente, la mejor sea coger el barómetro y golpear con el la puerta de la casa del conserje. Cuando abra, decirle:
“-Señor conserje, aquà tengo un bonito barómetro. Si usted me dice la altura de este edificio, se lo regalo. En este momento de la conversación, le pregunté si no conocÃa la respuesta convencional al problema (la diferencia de presión marcada por un barómetro en dos lugares diferentes nos proporciona la diferencia de altura entre ambos lugares) dijo que la conocÃa, pero que durante sus estudios, sus profesores habÃan intentado enseñarle a pensar”.
Una anécdota muy inteligente…
Via [La Insignia]
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Sergio comenta:
Ojala siempre se nos enseñara a pensar. Felicitaciones al pibe, tiene un don algo escazo en el mundo.
Muy buena la anecdota.
Saludos
Escrito con fecha Septiembre 20th, 2007 a las 20:55